No es un olor, es una invasión. Un relato sobre el humo denso, el milagro dorado del maíz y esa arquitectura perfecta de hogao y crujido que sostiene las esquinas de Colombia.
Un sol de oro brillante en un mapa de porcelana. Esta es la alquimia del vapor en Tokio, donde el tiempo no corre: se bebe en un caldo que ha entregado su alma al fuego.