URBE
La dignidad en el transporte público se mide en la precisión de un peinado que no cede ante el bache. Mientras Medellín ruge y desdibuja identidades entre transbordos, una mujer convierte su compostura en un acto de resistencia política. No es solo un viaje clínico; es la lucha por habitar la urbe sin permitir que el caos exterior desmonte el orden sagrado del individuo.














