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LA MESA PARA UNO
Dark Light

LA MESA PARA UNO

Fotografía de ambiente en plano medio que muestra el rincón de una cocina sumida en una penumbra profunda y lúgubre, donde la única fuente de luz proviene de una ventana con rejas de diseño rústico en el centro; la luz, filtrada y de un tono amarillento lánguido, ilumina una silla de plástico solitaria y una mesa desolada, simbolizando la ausencia, la invisibilidad y la soledad que vuelve polvo al ser.

Nadie seca mis lágrimas. Hace cuatro años y un par de meses que la soledad no deseada me hizo su presa y olvidó cómo soltarme. Busco un eco, un rostro, un “alguien” que me llame por mi nombre, pero el silencio se ha vuelto una presencia que me habita. ¿En serio ese alguien no existe? ¿De verdad el horizonte es tan mudo?

Mis noches son un abismo lento. Me toca llorar en el suelo y esperar que el paso de las horas haga el trabajo de una mano amiga: secarme el rostro. Dormir no es fácil; mi almohada se ahoga conmigo, ya no sabe cómo consolarme, se ha cansado de mis caídas.

Cada amanecer es un simulacro de voluntad. Me levanto para enfrentar la mesa que solo guarda un lugar: el mío. No hay ruidos de vajilla ajena, solo el eco de mis dolores físicos que nadie más nombra. Mi llanto emocional es una frecuencia que ningún corazón escucha.

Me pregunto, con el miedo frío de quien se sabe invisible: si me pasara algo en este preciso momento, ¿alguien lloraría conmigo? ¿O mi ausencia sería tan silenciosa como lo ha sido mi estancia?

Que alguien venga por favor. Que alguien me rescate de esta soledad que, grano a grano, me está volviendo polvo.

Tras el punto final...

Sigue el hilo…
Fotografía en blanco y negro de alto contraste que muestra el perfil de un hombre con barba gritando con fuerza hacia la oscuridad. La iluminación lateral resalta la expresión de angustia y desahogo sobre un fondo completamente negro. Una representación visual del dolor y el vacío que deja un amor imaginario.
EL ESPEJISMO DE LA SANGRE
La última vela somos nosotros: Ilustración surrealista de una persona encima de un reloj con mirada melancólica y profunda que sostiene entre sus manos una esencia luminosa y frágil que representa el alma. Diversos relojes de arena flotan en una nebulosa oscura, simbolizando el despojo de la piel y el tiempo en el proceso de transmutación del ser.
LA ÚLTIMA VELA SOMOS NOSOTROS
Relato sobre el olvido y la memoria: Ilustración generada por IA en tonos cálidos y dorados de una mujer mayor con cabello blanco y expresión radiante. Sostiene con delicadeza una rosa roja frente a ella. Al fondo, una plaza soleada con arquitectura clásica y parejas bailando, evocando un amor de juventud. Representación artística de la memoria y el guardián que protege la fragilidad de los recuerdos
EL GUARDIÁN DE SUS VEINTE
Fotografía conceptual en blanco y negro de una mujer de espaldas, con las manos atadas por una cinta roja vibrante, en una habitación de hormigón desgastado. A su izquierda, se proyecta una sombra masculina amenazante sobre la pared. Una metáfora visual de la violencia patriarcal y el miedo habitado.
MORIR: UNA SENTENCIA PARA LO FEMENINO
Herencia del alma: primer plano en blanco y negro de un hombre de mirada noble y profunda, con ojos claros que reflejan serenidad y una leve sonrisa; la iluminación suave resalta la paz de su expresión, simbolizando la herencia espiritual y el amor inquebrantable que trasciende la pérdida física.
EL TESÓN DE LA NOBLEZA
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