Etiqueta: La Buropatología del Cuerpo [Coordenada: Sala de Urgencias, Sector Norte. 02:14 hrs]
Sesenta y dos unidades biológicas aguardan. No importa el tamaño del cuerpo ni el origen de la herida; en este cuadrante, la vulnerabilidad humana se procesa a través de un prisma alfanumérico. Aquí, el dolor no se describe con palabras, se traduce a un código serial de dos números y dos letras impreso en un papel térmico que se borra con el calor de la mano. Ese papel es nuestra única fe de existencia: sin el ticket, el cuerpo es invisible para el sistema; con el ticket, es solo una variable en una lista de espera.
Las miradas no se cruzan, se clavan en la pantalla LED que parpadea en la pared; el tótem de la sala. El grito es una frecuencia sorda que se comparte en las vísceras, un código de angustia que se vuelve colectivo mientras el aire acondicionado recicla el aliento de los enfermos. La identidad ha sido succionada por la logística: somos el “B-14” esperando que una voz metálica nos llame hacia el interior de la máquina. Somos piezas de un motor que solo se reparan cuando el turno lo permite.
En la sala de urgencias, la diáspora moderna se detiene: todos somos iguales porque a todos nos han quitado el nombre para darnos un turno. La puerta se abre. Un código es pronunciado. Una unidad se levanta y desaparece tras el umbral. El resto nos reacomodamos en los asientos, ocupando el espacio tibio que el otro dejó. Nadie es indispensable, solo la fila es eterna.
¿Cuál es el peso de esta realidad hoy?





