Now Reading
12:00 AM: El ECO DE UNA MUDANZA INFINITA
Dark Light

12:00 AM: El ECO DE UNA MUDANZA INFINITA

Retrato artístico realizado a lápiz que muestra el rostro de un hombre de facciones serenas y mirada profunda. Un dibujo original de Anlli Murillo que simboliza el duelo y memoria tras la mudanza infinita de un padre.

Mil novecientos sesenta y nueve. El año en que una luz nueva se posó sobre el sendero. 54 amaneceres vitales que se quedaron tatuados en el tiempo, y ahora, tres años de una ausencia que solo puedo describir como una mudanza infinita. Te fuiste de casa, pero jamás te fuiste de mí.

Esta noche el sueño me esquiva. No es insomnio; es que mi mente se ha convertido en un altar para acogerte. Escribo estas letras de duelo y memoria a las doce en punto, en el umbral exacto donde comienza tu día. Hoy te celebro con el corazón estallado, en una mezcla violenta de dolor, llanto y un amor que ya no cabe en este cuerpo. Gracias. Gracias por haber existido, por darme el aliento, por ser el origen. Mi único norte ahora es hacerlo bien, vivir con la dignidad suficiente para que, cuando me toque a mí mudar el alma, pueda encontrarte en ese lugar donde tú ya floreces.

Mi mayor homenaje no es una foto, ni una apariencia, ni una corona de flores que se marchita; mi homenaje es ser fiel, a sangre y fuego, a los valores y principios que grabaste en mi ser.

En estos tres años he caminado por senderos de espinas. He pisado terrenos arenosos y movedizos entre llantos y súplicas. He andado con heridas abiertas que no pedí, pero que acepto, porque son el precio de haberte amado tanto. Mis ojos andan perdidos buscándote, fijos en un punto que nadie más ve. Los demás ven una calle vacía; yo veo el rastro de tu sombra, tu esencia, la huella sagrada de lo que fuiste.

Te busco con la desesperación del náufrago. Te busco en el rasgueo de las guitarras de Los Visconti, en la crudeza de Los Relicarios; en ese vals que ahora me suena a despedida y a encuentro. Te busco en el vapor de la taza de café por las mañanas y en el aroma de los frijoles que saben a domingo y a familia. Te busco en la calle, cuando veo a un padre que abraza a sus hijas y se me hace un nudo en la garganta. Te busco en la cama de un hospital, en los ojos de un enfermo que aún guarda un hilo de esperanza, y en la sonrisa desdentada de un abuelo que parece conocer un secreto que yo ignoro.

Estás en los chistes, en el humor negro que nos salvaba de la carencia y en la mesa de parqués donde el azar nos hacía reír. Estás en los confites que siempre tenías en los bolsillos para compartir; en la humildad de la vida, en la emoción desbordante por las cosas simples y, sobre todo, te encuentro en la dulzura de los ojos de la abuela, donde todavía queda un reflejo de lo que fuiste.

Papá, hoy te celebro en el silencio de la medianoche. No te angusties, que mi regalo hoy será la alegría y el amor, en honor a ti y a la vida que con tanto cariño me concediste. Viviré por mí y por ti; seguiré adelante como lo hiciste tú cuando viste partir al abuelo. Esa tenacidad la heredé de tu esencia inquebrantable.

Porque aunque te mudaste al infinito, mi corazón sigue siendo tu dirección fija… en esta vida y en la que sigue.

Tras el punto final...

Sigue el hilo…
Fotografía de ambiente en plano medio que muestra el rincón de una cocina sumida en una penumbra profunda y lúgubre, donde la única fuente de luz proviene de una ventana con rejas de diseño rústico en el centro; la luz, filtrada y de un tono amarillento lánguido, ilumina una silla de plástico solitaria y una mesa desolada, simbolizando la ausencia, la invisibilidad y la soledad que vuelve polvo al ser.
LA MESA PARA UNO
Retrato en primer plano de un hombre mayor con piel surcada de arrugas profundas y una sonrisa cálida que muestra sus dientes. Viste una gorra de paño oscuro, una chaqueta gruesa con cuello de textura de lana y una camisa a rayas bajo un jersey. El fondo es una pared blanca desgastada con grietas y una rama seca a la derecha. Una imagen que evoca la pérdida del padre a través de la serenidad y la vejez.
RECÉ PARA QUE MI PADRE MURIERA
Vida ausente: Un hombre observa desde la penumbra escenas borrosas de su identidad detrás de un telón. Ilustración conceptual sobre la ruptura del código entre el corazón y el cerebro en The GOA Media.
CRÉDITOS DE UNA VIDA AUSENTE
Herencia del alma: primer plano en blanco y negro de un hombre de mirada noble y profunda, con ojos claros que reflejan serenidad y una leve sonrisa; la iluminación suave resalta la paz de su expresión, simbolizando la herencia espiritual y el amor inquebrantable que trasciende la pérdida física.
EL TESÓN DE LA NOBLEZA
La última vela somos nosotros: Ilustración surrealista de una persona encima de un reloj con mirada melancólica y profunda que sostiene entre sus manos una esencia luminosa y frágil que representa el alma. Diversos relojes de arena flotan en una nebulosa oscura, simbolizando el despojo de la piel y el tiempo en el proceso de transmutación del ser.
LA ÚLTIMA VELA SOMOS NOSOTROS
Más Escritos

© 2026 GOA Media. Todos los derechos reservados. El contenido de este sitio, tanto literario como informativo, es propiedad exclusiva de GOA Media. Su reproducción total o parcial está prohibida sin autorización expresa.

Scroll To Top
error: